jueves, 12 de marzo de 2009

Monumentalismo sinfónico-coral

Concierto peculiar por su mezcolanza y por lo heterogeneo de las obras que se presentan.
El madrileño Mauricio Sotelo (1961), Premio Nacional de Música 2001, estrena su obra-encargo para la Orquesta Nacional Arde el alba, con el cantaor flamenco Arcángel. Sotelo, conocedor del denominado cante hondo, utiliza las micro-calidades del sonido desde la perspectiva. Intenta encontrar la autenticidad de la raíces musicales tradicionales, del "arte mágico de la memoria", que diría Giordano Bruno. Lo añejo enlazado con lo actual lleva a denominar su elaboración flamenco espectral. El filósofo Emilio Lledó contaba que "de Mauricio Sotelo oí hablar a uno de los más geniales compositores de nuestro tiempo, Luigi Nono, con quien conviví en el Wissenschaftskolleg de Berlín. Luigi fue quien me preguntó si conocía a un joven compositor español del que yo, confieso, no sabía nada. Desde entonces la admiración que sentía por Nono se unió a la persona y la obra de Mauricio. La obra de dos amigos desaparecidos (Luigi Nono y José Ángel Valente) se acrecienta, dura, ilumina y pervive en el prodigioso universo sonoro de Mauricio Sotelo". Las voces de Enrique Morente, Carmen Linares, Pitingo o Miguel Poveda le han cantado. El flamenco ha demostrado ser un género tan nuestro que a lo largo del siglo XVIII hasta nuestros días ha ido en creciente reelaboración. La poesía en forma de voz y orquesta declamará el estreno de esta música tan enraizada como actual.


Vivaldi, o el Barroco italiano en su esplendor más absoluto, finalizará la primera parte del concierto de Pons y los suyos. Al igual que Johann Sebastian Bach, "el pelirrojo genial" delimitó claramente el uso de instrumentos aerófonos. Así, el flauto (flauta dulce), flauto traverso o travesière (flauta travesera), flauto grosso (posiblemente una flauta tenor) y flautino (flauta dulce una octava superior a la flauta ordinaria). Lasocki establece un genial estudio sobre la aplicación desmesurada de la flauta. En pequeño formato, es decir, con piccolo en do mayor con catalogación RV 443 nos ofrecerán las maravillas, destrezas, idas y venidas rítmicas y melódicas de Vivaldi. El uso del ritornello casi hipnotizante y dinamizador logrará atrapar masas de oyentes conocedores o posibles futuros sensibilizados por este arte. El fluir de la música vivaldiana posee una capacidad mágica de sumergirnos entre los diversos canales musicados venecianos.


Carl Orff delimita claramente el efectismo y la grandilocuencia monumental de la masa orquestal y vocal. Tranforma aquello de "llevar el lenguaje como lenguaje al lenguaje", que diría Heidegger. El espléndido Dietrich Fischer-Dieskau dice que "Orff no parte de la música, sino del idioma, que es para él tanto música como símbolo". Sí, en el Auditorio Nacional (13, 14 y 15 de marzo) se programa el mundialmente reconocible Carmina Burana. "Retrocede a tipos melódicos del canto gregoriano, del Minnesag y de la canción popular, lo que contribuye aún más a dar una impresión de frescor, pues el pastiche resulta poco pretencioso como mezclado con el espíritu de cabaret", concluye el conocedor de la obra y parte activa de la versión discográfica de referencia, Fischer-Dieskau.
Andrea Lanza le incluye en un capítulo que titula "Vitalismo y realismo del régimen". Dicha corriente, dentro de los conceptos musicales permisibles en el Tercer Reich, pretendía adornar con parafernalia de inmediatez comunicativa y aspectos motores y rítmicos los sonidos de la Alemania nazi victoriosa y triunfante. Citaré a Lanza y sus apreciaciones sobre esta cantata profana para solistas, coro y orquesta de 1937, basada en textos procedentes de una colección de cantos en bajo latín y alemán medieval de los estudiantes del siglo XIII conservada en la abadía de Benediktbeuren (Codex latinus 4660). "Su argumento trata de vino y amor y presenta una concepción marcadamente pagana de la vida. Articulada en un prólogo y tres partes, la acción cuenta con una música clara hasta la ostentación, con movimientos claros y efectista abundancia tímbrica. El coro recibe un tratamiento en bloques cuadrados, carente de connotaciones contrapuntísticas; la predominancia de intervalos de cuarta y quinta paralelas recuerda el carácter de los antiguos organa medievales. Podríamos relacionar esta obra de robusta y sana fuerza a ciertas pinturas o esculturas de realismo del régimen, con temas de atléticos y musculosos cuerpos desnudos , representados con una insistencia casi infantil, pero carentes de referencia real en su carácter de esencia simbólica", finaliza quien fuese director de la Rivista Italiana di Musicologia y especialista en la música alemana de la pasada centuria.

Mis recomendaciones al respecto serían dos: en el primer lugar un elenco vocal de campanillas con nuestro Dietrich y Gundula Janowitz (con Jochum, en D.G.) y, no menos importante, la versión del matemático y perfeccionista Ozawa en Phillips, con Hampson, Gruberová y Allen. Tampoco se olviden de la meritoria dirección de Previn con los sinfónicos londinenses ni de la directora (han leído bien) alumna aventajada de Bernstein, Marin Alsop, en su reciente lectura para el económico y gratificante sello Naxos.







Que la música les acompañe en cada momento de sus vidas.

1 comentario:

shinnosuke dijo...

Impresionante articulo, muestra un conocimiento exhaustivo y un exquisito gusto. Ademas sirve de mucho a los que no llegamos tan alto y estamos deseosos de conocer más.
Y gracias también por los consejos discográficos.